Fundamentos

 

En cuanto a la capacitación la tecnología de simulación que ofrecemos asegura un aprendizaje sin vicios, totalmente objetivo y absolutamente abarcativo.

La situación corriente es que en el caso de la conducción de vehículos livianos, por ejemplo, quien desea aprender resulta siendo "preparado" por familiares o academias cuyo único objetivo básico es que el alumno después de pocas sesiones supere el examen. 
Esto merece como mínimo las siguientes consideraciones:

a) Si es un familiar quien lo capacita le transmitirá inevitablmente sus propias prácticas inconvenientes, le transmitirá como pueda su experiencia pero estará limitada a su percepción de lo que el manejo es y referida a los escenarios que le haya tocado experimentar.  Luego se abocará a que el alumno domine algunas maniobras de estacionamiento para que con ello se examine una o más de una vez hasta lograr una licencia de conductor que bajo ningún punto de vista lo debería habilitar para integrarse al complejo tránsito urbano ni a las peculiaridades del tránsito en ruta.

b) Si acude a una academia recorrerá la misma experiencia brindada por profesionales de capacitación pero resultará limitada por el tiempo del curso por un lado y por las situaciones con las que se lo pueda familiarizar.  Al exponerse materiales y personas, la práctica nunca será extrema de modo tal que el alumno estará "preparado" para rendir el examen cuando en verdad no lo está.

Lo mismo sucede en capacitación de equipos de trabajo o aprendizaje de oficios.

En lo que respecta a los conductores profesionales esta tecnología se presenta como imprescindible para verificar la aptitud psicofísica del conductor en pruebas periódicas así como el estado de su habilidad conductiva.

Un capítulo aparte es la capacitación que esta herramienta permite para quienes desean conducir motocicletas.   El aprendizaje es riesgoso para quienes lo cursan y también presenta riesgos para quien lo brinda, por obvias razones. Utilizar un simulador permite que el "alumno" sólo conduzca una moto real cuando se encuentra básicamente capacitado para hacerlo evitando daños para sí y situaciones litigiosas para quien lo ha preparado.